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¿Cómo comenzar el Departamento de los Ministerios del Niño en su iglesia local?

Cada iglesia local necesita de un(a) Coordinador(a) de los Ministerios del Niño nombrado(a) por la Junta de la Iglesia. Con esta persona nombrada se debe formar un equipo y a partir de allí el trabajo de planificación comienza, llevando en cuenta la filosofía y la misión de este departamento. Algunas orientaciones para comenzar con éxito este departamento en su iglesia local.

1. Haga un diagnóstico de las necesidades de los niños de su iglesia.
2. Trate de saber todo lo que involucra este ministerio y sus áreas de actuación y actividades.
3. Desarrolle un plan anual.
4. Determine las prioridades
5. Reclutar voluntarios
6. Motive a las personas a trabajar en equipo
7. Divulgue su ministerio
8. Trabaje en su plan integrado con el Pastor y de los demás departamentos de la iglesia
9. Planifique cada actividad llevando en cuenta los detalles
10. Ore, ore, ore.

Evangelismo de Semana Santa 2005

La Semana Santa es una oportunidad y un desafío para la predicación del evangelio a los niños. Todos podemos participar en esta actividad evangelizadora que es parte del programa “La esperanza es Jesús” de la iglesia en Sudamérica. Este año el tema para los niños es “Viajando con Jesús”. Planifique con anticipación, solicite el material con su líder de campo y participe de este libro trabajo juntamente con su equipo. Dios tomará en cuenta todo el esfuerzo que se haga en pro de la evangelización de nuestros niños.

Kit espiritual para 2005

Estamos colocando a disposición diversos materiales para que nuestros niños tengan alimento para su desarrollo espiritual. Pregunte a la líder de su campo e incentive a los padres a un compromiso con el crecimiento espiritual de sus hijos.
- Meditación juvenil
- Año bíblico juvenil
- Estudio bíblico “Nuevo descubrimiento”
- Kit de folletos para trabajo misionero
- Libro: Conflicto de los Siglos para niños

Adoración Infantil

¡Nuevo año y nuevos desafíos! ¿Qué tal incorporar en nuestras iglesias el momento de Adoración Infantil? Estos 5 minutos son importantes y con seguridad traerán muchos beneficios para los niños. Preparamos un material de apoyo para esta actividad titulada: “Historias Bíblicas para Adoración Infantil”, un pequeño cuadernillo con sugerencias de historias bíblicas. Quisieras solamente recordar que este momento no se limita a contar una historia, sino agregar otras actividades como: un testimonio de un niño, una oración atendida, una música cantada por niños, una presentación de un nuevo bebé, etc. Lea las orientaciones para esta actividad en la edición anterior o pida a su líder de campo.

Escuela Cristiana de Vacaciones – 2005: Un paseo por el mundo de los Volcanes

Esta es una actividad evangelizadora que ha contribuido mucho para traer niños a los pies de Jesús. Para 2005 tenemos un lindo tema donde los niños descubrirán el amor de Dios a través de la naturaleza. Organice su equipo, movilice su iglesia y escuela para llevar adelante esta actividad en cinco días. Ciertamente las bendiciones serán muchas y con alegría veremos los resultados.

Principios de la vida familiar que motivan al culto

“He aquí, heredad de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre”
(Salmos 127:3)

Enseñando a los niños a adorar a Dios

Esta sección puede ser muy importante para muchos lectores. Ofrece diez principios para los padres que han sido seleccionados específicamente por tener una conexión directa con la enseñanza del culto. Estos principios cuando son vividos consistentemente por los padres, motivarán al culto como un estilo de vida. caseros

Las siguientes ideas no mantienen un orden en particular, ni están construidas hacia un clímax dramático. Cada subtítulo e información que sigue, ofrece un principio que los padres pueden apreciarlo e implementarlo en sus hogares. Cuando usted lea, no simplemente considere cómo puede aplicarlo a su familia hoy, sino el efecto que tendrán los años de tales prácticas, al conducir a sus hijos en un estado permanente de adoración a su Salvador.

Enseñar a los niños acerca del culto no es un proyecto a corto término. Debemos siempre estar buscando maneras para expresar el amor paternal que es la expresión más íntima que tenemos del verdadero amor que fluye de Dios. Finalmente, la meta de estos principios es: que nuestras acciones puedan motivar a nuestros hijos a descubrir, apreciar y responder al amor de Dios siempre presente.

Exprese gratitud por sus hijos

Los adultos tradicionalmente se relacionan con Dios de la forma que aprendieron cuando eran niños y se relacionaban con sus padres. Quizás el ejemplo más básico tiene que ver con la concepción de nuestros hijos: ¿Somos felices o infelices que nuestros hijos estén aquí? ¿Ellos se dan cuenta de eso en nuestra conversación y acciones? ¿Les demostramos consistentemente gratitud suprema por tenerlos a ellos en nuestra familia?

¡Humm! esto puede ser un área dolorosa para algunos. Quizás sus hijos resultaron de un “accidente”. Quizás usted estuvo defraudada o aún aterrada cuando lo primero que descubrió fue que un bebé estaba llegando. Quizás el embarazo estuvo lleno de dolor y ansiedad y este re-cuerdo del pasado le causa angustia.

Cualquiera sean las circunstancias que rodeen la concepción de sus hijos, ya está en el pasado y debemos esforzarnos a dejarlo allí. Es una tarea paternal extremadamente importante convencer a nuestros hijos que nosotros fuimos deleitados con su llegada. Ellos necesitan oír esto, saber que ellos fueron, son y siempre serán queridos.

Por supuesto, si creemos en lo que dice la Biblia, entonces no hay realmente ningún tal accidente. Dios declaró al profeta Jeremías, “Antes que te formase en el seno te conocí” (Jeremías 1:5). Aun con todo, podemos distraernos fácilmente de esta realidad y comunicar nuestro error a nuestros hijos. Por cierto, si a veces usted no se siente tan agradecido por sus hijos, entonces es mejor que finja estarlo. Es correcto simular algo por el bien de ellos.

Nuestros hijos necesitan escuchar tales declaraciones como: “Estuvimos tan emocionados cuando naciste” y “el mejor regalo que Dios me ha dado han sido mis hijos” y “ser padre es lo más grande que puede haberme pasado”, etc., etc. Comentarios como: “¿Por qué tuvimos to-dos estos hijos?” o “Pienso que hubiéramos devuelto a algunos de ellos” o “Estuvimos tan sorprendidos cuando viniste”, esto puede hacer más daño de lo que nos imaginamos.

El filósofo Inglés John Locke remarca, “Los padres se preguntan por qué los arroyos son amargos, si ellos mismos han envenenado la fuente”.

Es difícil adorar a Dios si estamos inseguros de su amor. A fin de no impedir a nuestros hijos su adoración futura hacia Dios, debemos enfatizar la verdad bíblica que Dios los ama incondicionalmente. La mejor manera de enseñarles esta verdad es mostrarles que como padres, los amamos también incondicionalmente. Necesitamos modelar el cuadro del amor de Dios que encontramos en las Escrituras: “Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar” (Sofonías 3:17).

Sea humilde y pida perdón

Un típico escenario: Usted ha tenido un mal día en la oficina, está sufriendo por el fin del plazo, los colegas de trabajo son irritantes y una multitud de otros problemas. Usted retorna a su hogar y encuentra una casa llena de bullicios de niños y una esposa exhausta que en vez de apaciguar su dolor, necesita su ayuda. Después de la cena los dos hijos adolescentes comienzan a discutir y finalmente usted pierde la paciencia y estalla dañinamente – si alguien entiende - re-proche de enojo y frustración.

¿Y ahora qué? Usted llegó al colmo, y sabe que no debía hacerlo, pues los “buenos padres” nunca gritan a sus hijos, ¿verdad? Pero esto es el mundo real y acontece. La gran pregunta ahora es: ¿Qué debo hacer?

En muchos hogares, tales situaciones nunca llegan a resolverse verdaderamente, y los niños llegan a comprender que para ellos es mejor mantener distancia con el padre que estalla y que eventualmente las cosas se calman, por lo menos hasta la próxima vez. La Biblia señala una mejor solución. Tan pronto o más tarde, el padre necesita decir algo como esto a la familia: “Tengo una deuda con ustedes, les debo una disculpa. Siento mucho que estallé la noche pa-sada en la hora de la cena. Fue mi error y pido que me perdonen”.

Tal sentimiento de humildad resulta en reconciliación y renueva las relaciones. Todavía esta actitud se usa raramente. ¿Por qué? Porque hay una parte en nosotros que simplemente no puede pronunciar esas tres palabras “fue mi error”. Nosotros generalmente nos justificamos o culpamos a los otros. Para los hombres en particular, el orgullo nos dice que pareceremos débi-les si decimos tal declaración humillante, pero nosotros estamos llamados a disculparnos.

Deseo y podría honestamente decirles que personalmente siempre pido disculpas cuando es necesario, aún si para algunos es incorrecto. Ahora quiero decirles algo: Siempre que me enmiendo en hacer las cosas correctas y pido perdón a mis hijos, esta actitud me produce una familiaridad que es absolutamente maravillosa. Lejos de parecer una debilidad mía hacia ellos, recibo una cantidad inmensa de respeto que no lo ganaría si no me disculpara. Y todavía hay más beneficio, el mismo que tiene que ver con la enseñanza del culto.

Cuando un padre sinceramente se disculpa y pide perdón, él o ella demuestran al niño que aún siendo padres no están por encima de la ley. Con esto mostramos que hay una autoridad superior y que “también vosotros tenéis amo en los cielos” (Colosenses 4:1). Nuestra sumisión a ese Amo y su ley es otra prueba que consideramos a Él, una persona digna de nuestro culto. Tal humildad puede ser un incentivo valioso para que los hijos adoren a ese Dios que está sobre toda autoridad universal – aún de los padres.

Establezca que el papá (no solo la mamá) conduzca la espiritualidad.

No necesitamos entrenarnos psicológicamente para darnos cuenta que hay diferencias funda-mentales entre la masculinidad y la feminidad. Si, los hombres en general tienen dificultades con los actos de como pedir disculpas, otras áreas también son un poco dificultosas, pero tenemos que conducir la espiritualidad en nuestras familias.

Muchos han especulado por qué esto es un problema común, el mismo que se manifiesta en diferentes maneras. Observemos cualquier congregación de la Iglesia y notaremos más mujeres que hombres. También podremos notar un número de familias sin el padre, por supuesto en algunos casos el padre ha muerto o está enfermo, pero estas son excepciones.

Dennos Rainey, un escritor sobre familias cristianas, resume el problema: “La disolución de la familia no se debe a la deterioración de los valores de nuestros legisladores, sino a la deterioración de los valores de los padres”.

Cuando el padre permite que la esposa sea la fuerza espiritual prominente en la familia, esto puede tener efectos tremendos en los hijos, a largo plazo. Para los hijos parecerá que el cristianismo es realmente solo para las mujeres, entonces no pueden tomarlo tan en serio. Para las hijas, esta actitud daña la imagen importante del padre como corazón de Dios, lo cual puede más tarde producir inseguridad acerca del amor de Dios en ellas. En ambos casos, esta actitud demuestra la falta de unidad que debería emanar de la dirección del hogar.

Por supuesto, esto no significa que la madre no tiene nada que hacer con la dirección espiritual de la familia. Abusar de una madre por ignorarla o rebajar su capacidad espiritual, puede tener efectos devastadores en los hijos. La solución de un error, no debe abrazar el extremo contrario.

Un acceso equilibrado con seguridad es la mejor respuesta. En el tiempo devocional, o cuando la familia ora, ambos padres deben estar involucrados sólidamente, esta actitud ofrece roles modelos tanto para los niños como para las niñas. Además, esta actitud demuestra que mamá y papá están espiritualmente de acuerdo. Esto es uno de los ingredientes más significantes en la inspiración de los hijos a la adoración de Dios: Ver los caminos del Señor, reflejados en la vida de sus padres.

Aprenda a manejar los desacuerdos al máximo

Podemos apreciar que la Biblia no da un ejemplo de miembros de la Trinidad trabajando en desacuerdo. Esto no se aplica en la unidad perfecta de la Divinidad, pero para una esposa y un esposo peculiares, si lo es. Dos personas, no importa cuán enamorados o espiritualmente maduros estén, nunca concordarán en todo y con frecuencia discordarán en asuntos sumamente importantes en la educación del niño. La manera en la cual ellos resuelven sus diferencias puede ser tanto una enseñanza maravillosa, o un deplorable ejemplo para los niños que puede repetirse en las generaciones futuras.

Los estantes pueden llenarse de libros sobre resolución de conflictos matrimoniales, pero no todos los resolveremos aquí. Hay tres aspectos importantes que tienen que ver mucho con la enseñanza del culto en los niños: 1. Autocontrol. 2. Privacidad. 3. Resolución.

1. Autocontrol. Cuando un desacuerdo preocupante brota en público (por ejemplo, en la hora de la cena), la primera obligación de una pareja cristiana es auto controlarse – esta es una virtud esencial recomendada en las Escrituras (ver Tito 2:2, 5 y 6). Ellos deben frenar inme-diatamente los sentimientos de amargura y atar sus lenguas. Esto no significa un refrena-miento permanente, sino una pausa temporaria hasta un momento y lugar apropiados (cuanto más corto es mejor) cuando se pueda encontrar la solución. La demostración de autocon-trol en situaciones potencialmente volátiles puede ser una enseñanza poderosa para que sus hijos imiten.

2. Privacidad. Debemos enfatizar que los argumentos a resolver deben realizarse mejor sin público, especialmente la de los hijos. Pablo nos dice que cuando hay disputa de palabras esto “trastorna a los oyentes” (2 Timoteo 2:14). Los padres deben ir a un cuarto y mantener sus voces en tono bajo cuando van a resolver los desacuerdos. Volvemos a enfatizar el autocontrol es necesario a fin de evitar ataques verbales dolorosos que resultan lentos para sanar. En vez de esto, cada parte necesita calmarse y orar por entendimiento.

3. Resolución. Nunca debe permitirse que los problemas y desacuerdos se infecten, sino que deben ser resueltos tan pronto como sea posible. Las Escrituras nos dicen, “no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26). Cuando las cosas se han calmado y ambas partes han solicitado y recibido el perdón, entonces los padres deben reunir al resto de la familia. Los hijos no necesitan oír detalles, pero si deben darse cuenta que papá y mamá están de acuerdo otra vez. Por supuesto algunos problemas tomarán más tiempo para resolverse, pero el proceso debería comenzarse inmediatamente. Conocer que los problemas pueden y serán resueltos contribuye a un sentimiento de estabilidad en los niños y les dará seguridad para confiar en la fidelidad de Dios.

Apoye a otras autoridades delante de sus hijos

Ahora necesitamos considerar a otras autoridades en la vida de sus hijos: profesores, entrenadores, líderes de jóvenes, policías, políticos, etc. Si usted piensa en esto, se dará cuenta que el culto tiene que ver con algo sobre el concepto de autoridad. Por ejemplo, usted nunca puede realmente adorar a Dios hasta que se sienta feliz y agradecido por su autoridad. Sin este entendimiento, la relación entre usted y Dios no funciona.

Con esto en mente, necesitamos dar a nuestros hijos una imagen saludable de todas nuestras autoridades – no solo de sus padres, sino también de todas las otras que vendrán en el curso de sus vidas. Los niños deben saber que esas autoridades son sus amigos, no sus enemigos y que ellas han sido colocadas por Dios, “Toda alma se someta a las potestades superiores, porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas” (Romanos 13:1). Los niños deben aprender cómo apelar respetuosamente y ceder al juicio de las autoridades aún si ellos están en desacuerdo con los resultados.

Considere, por ejemplo, cómo usted habla acerca de los hijos de los profesores en la mesa. Si usted reclama de ellos o los degrada de forma alguna, usted no solo está destruyendo su propia autoridad ante los ojos del niño, sino también la de Dios. Los niños pequeños en particular tienden a ver a todas las autoridades como un todo y la idea que la autoridad de la mamá es buena y la del profesor es mala, tiene poco sentido para ellos. Si ellos no obedecen al profesor, muy pronto comenzarán a preguntar ¿por qué deben obedecer a la mamá? Muchos niños notan las reacciones de sus padres para con todas las autoridades e imitan nuestro ejemplo (de bien o de mal). Esto es común en cada hogar. ¿Ellos escuchan cuando nos quejamos del jefe, los desacuerdos con el pastor o cuando nos burlamos de los políticos que nos sirven? Si es así, esta-mos plantando semillas equivocadas.

Usted puede decir, “¿Y qué de un político local que es obviamente corrupto? ¿Lo apruebo de-lante de mi hijo?” Seguro que no, pero sí debe mostrar respeto por él frente al niño. Aún si detesta al alcalde, gobernador o presidente, usted debe demostrar respeto por su posición. Recuerde que el apóstol Pablo vivió durante el tiempo del terrible Emperador Nerón y en sus car-tas no hay ninguna queja, más bien, se refiere con respeto y sumisión a las autoridades, de tal forma que el creyente no entre en una posición de pecado por estar contra la ley de Dios.

Siempre mantenga en mente las consecuencias a largo plazo de nuestro ejemplo delante de los niños. Hoy les puede causar risa, cuando hace bromas de un profesor o político, pero mañana ellos pueden hacer bromas de usted. Más bien deje que ellos sigan su ejemplo de respeto por sus autoridades. Esto transfiere también respeto por la autoridad de Dios.

Cuide la forma que usted habla de su niñez

Por supuesto que cada lector tendrá un trasfondo diferente. No sé si sus padres fueron amables y amorosos, ó crueles y malévolos; pero cualquiera sean las memorias de nuestra formación, la manera como lo hablamos a nuestros hijos es digno de nuestra atención.

Considere estas diferencias. Un padre dice a sus hijos, “Yo pasé tiempos maravillosos en la escuela y quiero estar seguro que tú también tengas esos momentos”. Otro dice, “Cuando iba a la escuela, tenía que caminar diez millas, con lluvia o nieve y esto era ¡agradable!” (los niños ruedan sus ojos).

Muchos de ustedes tienen una combinación de memorias positivas y negativas – algunas de las cuales pueden estar muy olvidadas. Lo mínimo que podemos hacer por nuestros hijos es no rozar nuestras memorias negativas en sus caras. Esto no significa estar mintiéndoles, sino que estamos siendo discretos a fin de no censurarlos accidentalmente al repetir nuestros errores y angustias.

Esto puede ser verdad si los padres no fueron criados como creyentes. Me encojo de hombros cuando escucho a los padres dar “testimonio” de su terrible adolescencia pecaminosa que tuvieron antes de aceptar a Cristo. Lo que ellos están sutilmente enseñando a sus hijos es que ellos también pueden ser pecadores terribles en su adolescencia – ¡no te preocupes, hay suficiente tiempo después para arrepentirse! Cuando el apóstol Pablo menciona su vida antes de la conversión, lo describe como “las cosas por las que ahora está avergonzado” (Romanos 6:21) ¿Por qué deberíamos hacer hincapié a tales cosas, si por supuesto, que estamos avergonza-dos de ellas?

Hace algunos años, como director de una escuela cristiana, tuve un alumno que siempre estuvo en el borde del fracaso. Intentamos de todo (sin éxito) para ayudar a este muchacho, quien no era rebelde y parecía de normal inteligencia. En una reunión con su padre, le pregunté acerca de su instrucción, a lo que respondió, “odiaba la escuela y estaba siempre reprobado, pero te digo mi hijo, que tú tienes que ser ¡mejor que yo!”. El problema era absolutamente obvio.

Muchos niños, pronto o más tarde, intentarán algunos de las mismas artimañas que usted ha descrito. ¿Por qué no podría hacerlo? Ellos arguyen “tú lo hiciste cuando eras de mi edad”, esto les beneficiará un poquito para dar una excusa, “bien, tú ahora tienes mejor enseñanza de la que yo tuve”. Podría haber sido mejor, nunca revelar sus errores del pasado. Esto ya ha sido perdonado y olvidado por el Señor; quizás es mejor que usted se olvide también.

Muchos adultos no consiguen victorias cristianas porque están trabados en sus culpas pasadas, en vez de aceptar con fe el perdón de Cristo. El explayarse sobre los pecados pasados, esto se vierte sobre su paternidad y pasan a sus hijos una teología horrenda de un “perdón incompleto”. Alexander MacLaren, el más grande predicador británico de los comienzos del siglo XX, dijo a su congregación: “Olviden las circunstancias pasadas, ya sean tristezas o alegrías. Una, no tiene más remedio y la otra no es perfecta, ambas ya están en el pasado; ¿Por qué recordarlas? ¿Por qué usted debe cargar maíz seco cuando vive en campos blancos listos para la cosecha?”

Algunos padres pueden objetar la prudencia que estoy aconsejando y preguntan “¿Por qué debo esconder a mis hijos quién yo era?” Porque la responsabilidad de los padres es considerar siempre cómo esas revelaciones pueden afectar a los hijos. Recuerde que el instinto básico de los niños es imitar a sus padres, ya sean acciones buenas o malas.

Casi todos nosotros tenemos por lo menos algunas buenas memorias de nuestra niñez y esas deben ser dichas y redichas. Al enfatizar los actos positivos sobre los negativos, daremos a nuestros hijos la gran oportunidad de adoptar esos buenos tiempos a sus propias vidas. Esto también les permitirá adorar al Señor con gran libertad de la que usted pudo haber encontrado cuando niño.

Tome vacaciones

Todos aman las vacaciones, por lo menos esto es lo que dicen. Entonces, ¿Por qué solo unos pocos las toman? La Biblia nos dice que debemos trabajar arduamente y proveer para nuestras familias, pero esto es generalmente difícil de lograr para muchas familias. Sin embargo, las vacaciones es una vez al año para la familia, así como el sábado es una vez a la semana, el tiem-po maravilloso y memorable para afianzar una relación verdadera.

Dos excusas típicas que restringen a la familia de las vacaciones son la falta de dinero y el tiempo. En cuanto a la primera, puedo compadecerme fácilmente. Nuestras vacaciones con la familia no son exactamente viajes por el mundo, sino que podemos encontrar un lugar donde los niños gocen, puede ser un viaje barato de camping, como también una semana en Disney World. Lo que ellos realmente buscan es un tiempo extendido, donde mamá y papá sean com-pletamente suyos, sin las distracciones de la casa ó la oficina.

En cuanto a la segunda excusa, la falta de tiempo, algunas veces pienso que como padres necesitamos ser completamente honestos con nosotros mismos. Muchos adultos conseguimos muchísimo interés personal en nuestro trabajo y no importa cuántos reclamos tengamos. Los intentos del subconsciente nos dicen: “si logras salir de la oficina con facilidad, es porque quizás no eres tan importante después de todo”. Entonces nos mantenemos ocupados y nos denominamos trabajadores arduos o buenos proveedores. Entre tanto, la verdadera provisión de nuestro tiempo para con nuestros hijos es malgastado – y ellos crecen muy rápidamente.

Las vacaciones son más que simplemente diversión y juegos (aunque podríamos hacer algo más también). Este es el tiempo cuando se crean los recuerdos, cuando los niños pueden realmente conocer a sus padres. Esos son los tiempos cuando sin las distracciones de la TV y los amigos del colegio, las únicas influencias morales vienen directamente de los padres.

Dios mandó que los hebreos se juntaran con toda su familia para las fiestas de celebración tres veces al año (Éxodo 23:14), de tal manera que ellos puedan adorarlo. No puedo explicarlo, pero creo que Él tenía otro propósito en mente también: unir a las familias a manera de “vacaciones forzadas”, sacándolos de sus tareas diarias y dándoles un tiempo precioso de estar juntos.

Por esta razón, recomiendo encarecidamente, que hagan todo lo posible y que pasen sus vacaciones lejos de su hogar. Algunas veces los padres decidirán quedarse en el hogar, generalmente para ahorrar dinero. “No se preocupen muchachos” ellos dicen, “jugaremos mucho y pasaremos un buen tiempo”, Quizás ocurra, pero el hogar está lleno de muchas distracciones familiares lo que nos robará el tiempo único de la familia. Confronte esto con un viaje de cam-ping, sentándose alrededor de una fogata sin nada para hacer, sino estar juntos con la familia. No hay teléfono, ni TV, ni vecindad, solo usted y sus hijos. Si el camping no satisface a su familia, planifique viajes a un parque, una playa, o un museo.

Los devocionales de la familia durante las vacaciones pueden ser realmente muy significantes, aunque por favor sea sensible con las necesidades de sus hijos durante este tiempo especial. Siendo que ellos están probablemente “estirándose un poquito” por comenzar a jugar, ellos pueden gemir cuando vean sacar la Biblia – especialmente si el tiempo del devocional es muy largo. Anuncie el tiempo del devocional de ante mano y manténgalo breve. En vez de resentirse en este tiempo, los niños pueden subrayar el texto bíblico en la Biblia y así nunca lo olvidarán.

Mantenga las normas personales

En el segundo capítulo, vemos un concepto llamado “Modelando principios”, el mismo que es-tablece que no podemos esperar que nuestros hijos sean más dedicados a Cristo que lo que nosotros somos. Estar dedicado a Cristo es por supuesto una condición espiritual que no puede ser medida cuantitativamente. Con todo, nuestros hijos prestan atención de cómo nuestra vida personal se relaciona con nuestro esmero cristiano. D. L. Moody sabía el impacto significante que la moraleja cristiana puede tener en aquellos que lo rodean. Él señala que “donde un hom-bre lee la Biblia, cientos te leen a ti y a mi”.

Santiago pregunta, “¿Qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (Santiago 2:14). Obviamente, nuestras obras no tienen mérito para nuestra salvación, pero ellas son la evidencia de nuestra fe, la consecuencia natural de nuestro caminar espiritual. Los niños necesitan ver tal evidencia, lo cual prueba a ellos que nuestras acciones en el hogar son congruentes con la fe que profesamos.

Una interpretación moderna de la pregunta de Santiago puede ser: ¿Qué bien es este mis her-manos, si un hombre clama por tener fe, pero mira películas viles o lee revistas o libros porno-gráficos? Desde el punto de vista de ver de nuestros hijos, podríamos expresar de otro modo la pregunta: “Qué bien es este mis padres, hablarme de su fe en Dios (esperando que yo tenga la misma fe) si ustedes no practican lo que predican” Aún si les decimos a nuestros hijos que la Biblia es nuestra autoridad principal, ellos no nos creerán realmente a menos que hagamos lo que ella dice.

Según muchos adolescentes, la hipocresía es una de las excusas principales para abandonar la fe de sus padres. Con esto ellos quieren decir que nuestro “caminar” no es igual a nuestro “hablar”. En 1 Corintios 4, Pablo habla sobre su “forma de vida en Cristo Jesús” (su estilo de vida) y luego suma una nota importante: “¿qué coincide con lo que enseño?” (1 Corintios 4:17). Es este entendimiento lo que nuestros hijos están buscando. Esto los capacitará para seguir nuestro ejemplo y adorar a nuestro Dios.
Dé una mirada alrededor de su hogar, ¿hay libros o videos que podrían avergonzarlo si su pas-tor llega inesperadamente? Si es así, entienda que sus hijos lo notan también y reconocen la incongruencia entre esos ítems y la enseñanza acerca de la pureza del Evangelio. Algunos ítems pueden estar dentro del ámbito permitido de nuestra libertad cristiana, aún así, ellos pue-den ser bloques de tropiezo para nuestros hijos. Si duda, yerre en el lado de la precaución. Dé a sus hijos una ilustración de “limpio de manos y puro de corazón” (Salmos 24:4).

Esfuércese para que sus hijos se sientan orgullosos de usted

Es correcto que ellos se sientan orgullosos de usted. Estas palabras quizás pueden traer obje-ciones a aquellos creyentes fieles que han conducido sus vidas rectamente intentando huir de alguna forma de orgullo. Con todo, la Biblia nos da un cuadro de una familia piadosa: “Los pa-dres son el orgullo de sus hijos” (Proverbios 17:6).

Este pasaje de la Palabra de Dios sugiere que si nuestros hijos no son el orgullo de sus padres, alguna cosa está equivocada. Por supuesto, el problema puede venir de otro lado. Como hemos notado en la introducción de este libro, cada niño es a fin de cuentas un agente libre y puede decidir rebelarse, a pesar de nuestros mejores esfuerzos. En otras palabras, cuando hay un problema entre usted y su hijo, el error puede estar en usted, en el niño, o en ambos - el pa-norama más común probablemente. Uno de nuestros trabajos como padres es examinar nues-tras propias vidas y remover todo lo que da mal ejemplo a nuestros hijos.

Los hijos tienen un deseo innato de sentirse orgullosos de sus padres. Esto puede sorprenderle si usted ha mirado muchas representaciones de familias de Hollywood en las últimas décadas. Los padres (especialmente los papás) son ridículos, majaderos, locos, cobardes, egoístas y solamente competentes en avergonzar a sus hijos. Todavía los más tiernos dicen – “Mi papá puede derrotar a tu papá” – aún resuena dentro de ellos.

Cuando examinamos la conducta que habitualmente exhibimos ante nuestros hijos, necesitamos considerar cómo actuamos con ellos frente a sus amigos. Por algunas razones desconocidas, muchos padres, mas de los que podemos esperar, (padres que son normalmente amables con sus hijos en privado) muestran el otro lado, cuando los amigos de los jóvenes están presentes. Ellos reclaman, encuentran defectos en sus hijos y menosprecian sus intereses. ¿Cómo los hijos se sienten ante una humillación pública? Podemos evaluarnos con esta pregunta: ¿Mis hijos quieren traer a sus amigos a nuestra casa, o ellos prefieren estar en la casa de sus amigos?

La solución a este problema no es complicado: debemos ser simplemente amigables, con inter-eses sinceros para con los amigos de nuestros hijos, no intente ser un persona “fría” (no tendrá éxito con esto) sino simplemente un padre entusiasta. Cuando están reunidos los muchachos, sonría y salúdelos cordialmente. Agradézcales por venir a su hogar. Pregúnteles acerca de sus familiares e intereses. Evite decir cualquier cosa que pueda avergonzar a su hijo.

No tiene que ser una figura pública y notable para que sus hijos estén orgullosos de usted, según el sentido bíblico. Esto vendrá naturalmente si usted es simplemente sensible a ellos y a sus necesidades. Cuando ellos desarrollan orgullo por sus padres, aprenderán a ser orgullosos del Dios que los ama también. Esto les animará a compartir su fe de este maravilloso Señor y nunca se avergonzarán de adorar abiertamente con todo su corazón.


Ame a su esposa más que a sus hijos

El principio más importante, probablemente es el de inspirar a nuestros hijos a que adoren a Dios. Su representación negativa es muy penetrante. Si usted quiere que sus hijos siempre ten-gan dificultad en adorar a Dios, entonces erre en amar a su esposa abiertamente. Esto puede afectar a sus hijos desfavorablemente por toda la vida. Note que no me estoy refiriendo al mal notorio como es el abuso físico o verbal. Simplemente la ausencia de un afecto abierto entre los padres, puede levantar dudas en los niños, que más adelante pueden transferirse a ansiedad, inseguridad y desconfianza.

Ya hemos visto cómo los padres no deberían discutir al frente de sus hijos, sino que deben llevar sus desacuerdos a la privacidad de su cuarto. Prosigamos un paso más: mostrar afecto abierto. Esto por supuesto no significa abrazos sexuales; esto incluye abrazos y besos apropiados a la vista pública. Cada pareja tiene sus propias y únicas formas de expresar su afecto. Cuando los niños ven rutinariamente el gran amor expresado entre sus padres, se llenan de confianza que la familia está en orden y todo está bien a lo máximo.

Hoy, yo recuerdo con cariño el acontecimiento diario que ocurría en mi hogar cuando era niño. Cuando mi papá llegaba del trabajo, mamá dejaba todo (incluyendo los juegos con nosotros) y corría a la puerta a saludarlo. Ellos se daban un abrazo y beso prolongado, mientras los hijos observábamos. Esto era claro para nosotros que ellos no querían parar de abrazarse, pero finalmente papá volteaba y nos saludaba calurosamente. Mientras que algunos de mis compañe-ros de clase andaban preocupados por todos los problemas que sus padres tenían, yo sabía que mi familia era estable. Ese afecto abierto era un constante recordatorio de esta seguridad.

Además, yo sabía que la primera prioridad de papá era mamá (no yo) y que la primera prioridad de mamá, era papá (no yo). Y en vez de sentirme ignorado o agraviado, sabía instintivamente que esto era el mandato de Dios para el hogar. Cuando un padre muestra más amor por un hijo que por su esposa, esto aumenta realmente la inseguridad del niño y su egocentrismo. La mejor manera de criar a un niño para que sea un buen adorador, es amar a su esposa como Cristo ama a su iglesia, ponga a la esposa en primer lugar y luego al niño – sin nada de por medio: trabajo, carrera, entretenimientos. Obviamente, esto no es aplicable a padres solteros, a quien el Señor les da su gracia en forma particular.

De paso, al dar este consejo se toma por entendido, que el primer amor de cada padre es al Señor, nada debe haber de por medio entre usted y Dios, ni su iglesia, ni sus hijos, ni aún su esposa. “Amarás, pues, al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas…” (Marcos 12:30). No solamente esta es nuestra primera prioridad como cristianos, sino la de vivir esta prioridad ante nuestros hijos es nuestra primera prioridad como padres.

Por consiguiente, el orden correcto es: Dios, su esposa, sus hijos y luego todo lo demás. Cuando los hijos sienten que el mundo de sus padres está en el orden correcto, entonces es fácil para ellos entender su mundo. Esto crea una estabilidad a largo plazo, que colocará a Dios como el centro de su mundo. Esto les provee un entusiasmo y seguridad que Robert Browning lo retrata en su famoso poema que concluye:

Con Dios en el cielo,
Todo está bien en el mundo.